De: Agustín
Desde: Jaén
Saludos y te animo a que sigas con la trilogía de Arturo Andrade... me parece fascinante "el mundo" que has creado con él.
Muchas gracias.
De: Patricia
Desde: Málaga
Hola de nuevo Ignacio, gracias a ti por responderme y con tanta rapidez, algo que sinceramente no esperaba, dada la cantidad de correos que debes recibir diariamente y lo ocupado que estarás. Yo he llegado a tener doscientos cincuenta en un día y eso de ver la bandeja de entrada echando humo pone algo nerviosa.
Sé que anima mucho saber que lo que escribes llega a la gente, tan lejos y tan cerca, ¿verdad?
Pues como si llegara siempre tarde al baile, es la sensación que he tenido cuando he empezado a indagar sobre tus obras y he descubierto otros tantos títulos con los que puedo seguir disfrutando de tu narrativa. El último párrafo de El tiempo de los emperadores extraños me provocó esa punzada instantánea de disgusto que acompaña a los finales no deseados... El libro se acabó. Pero lo cierto es que se amortiguó cuando encontré el resto de títulos con tu sello. Hacía mucho tiempo que un libro no me obligaba a molestar reiteradamente a mi diccionario. Tengo que admitirlo, aunque lo diré bajito.
Así que, creo que voy a regalarme Los demonios de Berlín y Cómo el amor no transformó el mundo, por ahora.
Y una peli en camino... ¡Genial!
No me extiendo más Ignacio, mensaje leído... Ojalá pudiera sacar mi cuadernillo de "mil preguntas sensatas para hacerle a un escritor", pero te dejo por el momento.
Me quedo con tu fuerte abrazo y te mando uno sin estrenar de vuelta.
De: José Luis
Desde: Getafe
Hola Ignacio,
soy Jose Luis, de Getafe, me pongo en contacto contigo para felicitarte por tu libro Los demonios de Berlín.
Te felicito y ni tan siquiera lo he leído, lo tengo mi casa en la estantería entre "Corre, conejo", de John Updike y "El martillo azul", de Ross MacDonald.
Lo compré porque leí una entrevista que te hizo El País hace cosa de un año y me interesó mucho la temática y tu punto de vista.
También tengo Cómo el amor no transformó el mundo que me encontré el otro día de saldo en el Alcampo por 1,95 euros. Tampoco lo he leído, pero no pude evitar comprarlo. Me encantó la temática. Por cierto, la portada de Espasa (como muchas otras de Espasa) es flipante, la verdad es que se lo curran. ¡Qué diseño!
Bueno, espero leerte pronto (por fortuna o por desgracia, tengo muchos libros en lista de espera). Pero vamos, si ya de por sí me gustan tus libros sin leerlos y te felicito sin tan siquiera empezarlos, imagínate cuando los lea. Suerte.
Saludos
De: Daniel
Desde: Texas, EEUU
Estimado Señor Ignacio del Valle,
Obviamente, no me conoce, pero he tenido oportunidades para conocerle a usted por medio de sus escritos. Apenas terminé El tiempo de los emperadores extraños, habiendo terminado dos semanas antes El arte de matar dragones. Levantaré en serio Los demonios... en algunos días, después de dejar la impresión viva de los Emperadores pasar a un nivel más recóndito en la mente.
Pero hablo primero de conocimientos: tal conocimiento que se logra por leer los libros de un autor no llega ser un entendimiento -que es otra cosa. O mejor dicho, el entendimiento que alcanzamos por las creaciones de un prodigioso creador de cuentos siempre esconde la cara del autor mientras revela algo suyo. Por eso le escribo so que sigue después de haber tomado un antídoto de humildad, o sea, confesado de antemano que no presumo conocerle a usted por haber leído dos de sus obras.
Como decía el Aquinato, los entendimientos logrados por medio de los rastros visibles son pocos y, a decir la verdad, vienen cum admixtione multorum errorum. Si uno supiera donde quedaban los errores en la mezcladura, avanzaría por separarlos del tejido. Pero los mortales caminan medio ciegos, aguardando luz. Tomás hablaba del conocimiento de Dios logrado por estudiar el libro de la naturaleza, pero no creo que se hubiera negado aplicar el sentimiento al ser humano, otro misterio opaco a nuestra vista: no por ser un misterio tan alto como el de Dios, pero por ser un misterio infinitamente más complicado.
Le felicito saber desenvolver una historia que nos guíe por un camino portentoso, señalando con dedo invisible como enfrentar lo complicado y lo que complica en la oscuridad humana. Su estilo seduce en el mejor sentido literario de la palabra: nos deslizamos voluntariamente. Tiene que ver con lo que decía San Agustín sobre la finura de la gracia. Disfruté las dos novelas inmensamente, que para mí (y como decía Flannery O'Connor) es el primer criterio para juzgar una narrativa. Anticipo el gusto de la tercera.
El final de El arte me dejó atónito. Leí las últimas páginas cantidad de veces. Todavía las pienso. Testimonia de su talento como despensero de cosas del reino peligroso (como nombraba Tolkien la región de los encantadores élficos). No suelo recordar la fecha en que haya terminado un libro, pero aquella, si recuerdo. Era el día 14 de agosto; recuerdo porque el día siguiente, día de la Virgen, las lecturas que por vocación más me llaman la atención, incluyeron la del Apocalipsis, sobre la batalla entre la Mujer y el dragón. Imagínese la mezcla de imágenes que llegaban a mi mente mientras trataba de enfocarme en el sentido eclesial de la fiesta.
Sería necesario escribir una carta demasiada desmedida para indicar porqué aprecio tanto Los emperadores. Su estilo llega a una altura impresionante; varias veces releí párrafos enteros solo para saborear el uso fluido del idioma. No por casualidad le ha llegado este talento. Otra cosa: el gran movimiento de la novela descansa sobre un sustrato sutil pero real de confianza en la existencia de la verdad. Quizá no todos lo vean de esta manera, y a lo mejor cree usted que me haya equivocado, pero tal confianza cubre y nutre la semilla más preciosa presente dentro del alma: la esperanza. Creo que usted, como un Virgilio furtivo dentro de una novela moderna, nos señala la tristeza indecible de vivir como seres humanos perdiendo la esperanza. Pero, de hecho, nuestro contexto histórico nos ha querido arrastrar hacia tal montón de la angustia no-contable. Hablando de Virgilio, lo solución del dilema del Padre Ramón y lo del sello penitencial fue exquisitamente dantesca.
Estoy consciente que la lectura a veces implica el lector en aquella admixtione errorum inconsciente que empieza con querer ver lo que ha visto, y no ver lo que el ojo prefiere dejar pasar como detalle sin sentido. De todos modos, me atrevo a pensar que la conclusión del Los emperadores me dio un poco de luz para esperar en la misericordia como una fuerza subestimada por los ojos de los nuevos emperadores. Un broto de verde se establece en el terreno nevoso; en aquel terreno que parece haber penetrado con las raíces de sus bosques hacia el lago congelado, (donde el dragón peludo, entumecido hacia medio pecho, sigue agitando ferozmente sus alas) -en ese terreno, la verdad, identificado con un recuerdo- enterrado pero no totalmente olvidado- de un inocente, abre la posibilidad de otro camino. Creo que el mismo Bernanos le daría un saludo de mano por tal rayo tan lúcido.
Enhorabuena, Ignacio. Ha dado a este lector el gusto refinado (como un buen tequila de los altos de Jalisco) de haber disfrutado unas lecturas asombrosas. Lamento que mis amigos de habla inglesa no las puedan tomar de mano. Quizá un día se traduzcan, porque uno de los placeres de ser lector y descubrir un autor, es poder compartir el gusto con nuestros compañeros de camino.
Con mis mejores deseos.
De: Sergio
Desde: Cuenca
Admiradísimo señor del Valle (joder, qué raro suena esto, parece casi sacado del Señor de los Anillos): Mi nombre, como podrás comprobar (y perdona que te tutee pero, según el lavado de cerebro que me hicieron las monjas eres demasiado joven para que te trate de usted) por mi dirección y etc etc (que no suelen engañar, a menos que seas un ocioso con tendencia a la transexualidad virtual, que de todo hay en la viña del Señor) es Sergio Vera y tu libro El arte de matar dragones, el descubrimiento literario más grande de lo que va de año (y ojo, que leo alrededor de dos libros a la semana, no es que me haya leído el tuyo y el de Dan Brown, que entonces no tendría mérito ninguno). Tanto me gustó, que, aunque me lo saqué de la biblioteca, como también hice con el resto de entregas del amigo Andrade, me los he comprado todos, e incluso De donde vienen las olas, aunque este último lo tengo aún sin leer, porque me acaba de llegar a Cuenca (ahora sí que puedes poner en tu blog que te escriben desde cualquier sitio, ni Mozambique ni hostias, el lugar más recóndito de la tierra es Cuenca, sí o sí). En fin, el caso es que me has impactado tanto que, y por eso te importuno con este desvergonzado mensaje, me preguntaba (o, mejor dicho, te pregunto) porqué no firmas ningún día en la feria del libro de Madrid, y si irás a la Semana Negra de Gijón a la que asistiré con mis padres. ¿Con mis padres? Bueno, es que mi hagiografía (pues soy un santo varón ateo de los que ya no quedan) es un poco peculiar, pues perdí la vista hace seis años (cuando sólo tenía dieciocho y estaba estudiando en Madrid) por lo que tuve que hacer las maletas de vuelta a Cuenca City y aquí andamos todavía, en casa de los papis, y me temo que por mucho tiempo. Ahora quizá te estés preguntando cómo he conseguido leer tus libros entonces. O quizá, porque sé que eres un tipo inteligente, te estarás diciendo que sí que lo sabes, puesto que hay dos libros tuyos en la biblioteca digital de la ONCE. Pero no, ni lo uno ni lo otro, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Mi padre, que es aún más santo que yo (que esto se lleva en la sangre, y no esa mierda de la realeza que no deja de ser una gilipollez), y yo, pues eso, que me los leo. Paciencia, que ya se acaba el tostón. Así pues, todo este rollo Macabeo puede resumirse en dos preguntas tan atrevidas como inoportunas, ¿vas a ir este año a Gijón? Y, si no, ¿sería posible que fueras a la feria del libro del Retiro el mismo día que yo (el 12 de Junio por la tarde) para poder conocerte y que me firmaras mis libros? Oye, ¡no te extrañes tanto!, que ya te había advertido de que eran atrevidas, y bueno ya sabes lo que dicen de los avisos y las traiciones.
De: José Luis
Buenos días:
Mi nombre es José Luis Fernández Gancedo y el objeto del Presente correo es felicitarle por sus extraordinarias novelas: El arte de matar dragones y El tiempo de los emperadores extraños.
Recientemente he finalizado la lectura de la última novela mencionada, y al igual que la primera, me ha parecido simplemente extraordinaria.
Le animo a que siga escribiendo así puesto que es un placer matar las horas de ocio con novelas tan magníficas como las suyas, novelas a las cuales les hecho mi particular homenaje a través de mi FOTOLOG, espero que sea de su agrado:
http://www.fotolog.com/jhosfergan/39077822
http://www.fotolog.com/jhosfergan/40160828
De: Christiane
Desde: Bélgica
Bonjour, Je suis Belge et je viens de dévorer votre roman El tiempo de los emperadores extranos, en Français "Empereurs des ténèbres". Il semblerait qu'il n'existe aucun autre de vos romans qui soit traduit en Français. Quel dommage! Bien à vous et au plaisir de vous lire. C. Bergmans
De: José Martínez Carrascosa
Buenos días, Ignacio
Estoy leyendo Los demonios... (por una crítica de Jacinto Antón, todo hay que decirlo) y me parece una novela estupenda, quiero agradecerle poder disfrutar de sus páginas y de un personaje como Andrade. Ya tengo el tiempo de los emperadores esperándome.
Leyendo su obra es inevitable recordar las novelas de Philip Kerr, ¿las ha leído? ¿Que ocurriría si Bernie Gunther y Andrade se conocieran?
Un saludo y gracias por sus libros
De: Javier García
Hola Ignacio,
leo asiduamente tu blog (una vez por semana) desde que a finales del año pasado estuviste gentilmente en el club de lectura de Pravia (Asturias). Nunca tuve la necesidad de escribir en tu blog, pero hoy quiero escribirte despues de ver como alguien te aconseja dejar de tratar ciertos temas. Tu postura es la correcta y te animo a que sigas escribiendo sobre lo que te apetezca y no creo que nadie vaya a dejar de leerte por tratar estos temas (y si lo hacen ten por seguro que ese lector no merecía mucho la pena).
Creo que eres un hombre comprometido y por eso pense en ti la semana pasada cuando escuche la historia del "Club Bildelberg" (o como coño se llame el hotelito...). Y es que aquel día en Pravia te pregunte algo parecido a: ¿quien crees que mueve los hilos por atrás? a lo que me pusiste el ejemplo de Goebles era un gran listo... No sé lo que habrá de cierto en este selecto club, pero si sé que el tema daría para uno de esos artículos tuyos. Por cierto, hace una semana no me atreví a mandarte un email planteándotelo porque me parecía comprometerte, hoy despues de leer tu última entrada de los funcionarios no me pude resistir...
Enhorabuena una vez más por el blog.
Pd.: Estas vacaciones me voy a ir a Cascais con las aventuras de Andrade, tengo muy buen recuerdo de Los demonios de Berlín.
De: José Lluis
Desde: Madrid
Ignacio. Empece por los emperadores, busque el arte de matar, y ahora degusto los demonios. Arturo Andrade ya tiene vida propia y espero que sea larga y tortuosa, para beneficio de los lectores. Ya espero que vuelva. Gracias
De: Alvaro
Desde: Santander
Querido Ignacio:
Acabo de finalizar hace 10 minutos Los demonios de Berlín y que decir que no te hayan dicho antes. Me ha conquistado como hace tiempo que no lo hacía un libro. Al igual que hice tras ver Gran Torino, me rindo ante ti y te aplaudo como antes aplaudí a al bueno de Clint. Nunca pude con el Ulises y quisiera escribir como Fitzgerald. Entiendo que lo que importa es la historia como decía el viejo Ernest. Lo que hacen y dicen los personajes. Por eso me encantan Fitzgerald, Hemingway, Murakami, Auster, Nemirovsky, Wolfe, Ishiguro, etc. Escritores que cuentan historias como tú y no hacen ejercicios de "masturbación literaria" para querer demostrarnos es cada frase lo buenos que son.
En fin, que me ha encantado tu novela, que seguir? pendiente de Arturo y que creo que este es el comienzo de una gran amistad.
Muchas gracias por escribir
De: Manuel Correa Damas
Desde: Berlín
Estoy terminando de leer Los demonios de Berlín y le puedo indicar que me parece muy buena, no se si es porque vivo en esta ciudad o por que realmente es buena novela o las dos cosas juntan.
Me gustaría saber si has vivido en esta ciudad, pues parece que estas muy documentado.
Un saludo desde Berlín
De: Juan
Desde: A Coruña
Hola Ignacio
Me gustaria comentarte que he leido tu libro de El tiempo de los emperadores extraños y me ha parecido muy bueno. Ahora estoy empezando el de Los demonios de Berlín y por ahora la cosa va bien, pero no sé, el papel del inspector alemán es un poco inverosimil y quizas veo demasiado topicos, pero cuando lo acabe te dare mi opinión definitiva.
Bueno, espero que no te parezca mal.
un saludo
De: Benigno
Desde: Maputo
Me gustaría felicitar a la literatura, y decir también que yo podía aprender mucho de sus escritos, también me gusta escrever. passe as?, felicitaciones por su trabalho. Benigno
De: Juan
Desde: A Coruña
Hola Ignacio, gracias por contestar a mi último mail, veo que los buenos escritores tambien teneis tiempo para ser amables.
Te escribo porque ya he terminado tu libro de Los demonios de Berlín. Antes había leído el de los emperadores y me habia gustado mucho.
Este está muy bien, es muy atmosférico tambien, parace que te va a caer un trozo de fachada en la cabeza y me tuve que agachar cuando estaba en medio de un tiroteo. Te felicito, me lo he pasado muy bien leyendolo y se lo he recomendado a mis amigos.
Ahora un poco de arena o de cal, nunca sé cual es la buena...
A veces los discursos de algunos personajes son un poco forzados, parece que reflejan tus opiniones a modo de discursito filosófico pero los veo un poco metidos con calzador. No veo muy viable un inspector de policia en esa época de la guerra sin una total adhesión ideológica de fidelidad al nazismo, en fin, no se supongo te habrás documentado y alguna base tenga. Me encantan la novela negra ambientada en esa época, tipo Philip Kerr, Ben Pastor o incluso Alan Furst, y creo que estás a un nivel tan bueno como ellos.
gracias y un saludo.
Una pregunta, Vas a seguir con esos persanajes en otras novelas?
De: Fernando
Desde: Torrelavega (Cantabria)
Hola Ignacio.
Por recomendación de una compañera me metí -al principio con cierto recelo, luego con verdadera fruición- en el mundo novelesco que has creado en torno al personaje de Arturo Andrade. Quiero darte las gracias por los buenos momentos que me has hecho pasar con la lectura de la trilogía y felicitarte por tu notable habilidad narrativa.
Al igual que hicieron conmigo, yo no dudo en recomendar a otros la lectura de tu obra en cuanto tengo ocasión.
Es comprensible que busques otros derroteros creativos, pero por favor, no nos dejes huérfanos de Arturo.
Un saludo. Fernando Herrera.
De: Pintaius
Desde: Oviedo
Acabo de terminar Los demonios de Berlín con esa sensación producida por no demasiados libros, de tristeza por llegar al final de una lectura que uno no quisiera que finalizase. Durante los últimos capítulos casi racionaba la lectura, viendo que el final se aproximaba, y aunque ello serviría para desvelar algunas de la claves ocultas durante toda la novela, por ese motivo tan deseadas, al mismo tiempo eso supondría llegar al final de la historia de Arturo Andrade (no sé si seguirá protagonizando más de tus novelas; volver a la triste España que dejó atrás en El arte de matar dragones quizás no le seduzca nada, aunque quizás allí le esperase una interesante reanudación de su duelo personal con Fanjul y sus cuentas pendientes). Definir con palabras la sensaciones que me ha producido la lectura de tu novela me resulta casi imposible (sin poseer esa capacidad tuya para la orfebrería del lenguaje), así que lo resumiré diciendo que me ha parecido absolutamente ESPLENDIDA! Con El tiempo de los emperadores extraños ya me había quedado extasiado, y no pude sino recomendarla a todos quienes me fue posible, pero con Los demonios de Berlín te has superado, en mi opinión. Tu capacidad para mostrarnos ese Berlín a punto de ser engullido por la marea soviética, de situarnos dentro de ese cataclismo histórico como si estuviéramos allí, y de mostrarnos un puñado de personajes tan vívidos y reales, me ha parecido absolutamente magistral.
Para mí, además, este libro tendrá siempre un valor especial debido a que me lo firmaste cuando lo presentaste en la Librería Cervantes, en Oviedo, allá por septiembre de 2009. No suelo acudir a ese tipo de actos (más por falta de tiempo que por otra cosa), pero aquel día me las arreglé para hacerlo, y ahora cuento con un ejemplar de esta fascinante historia que has escrito, con una dedicatoria de su autor, al que sólo puedo pedirle que no deje de deleitarnos a sus lectores con más maravillosas obras como ésta. Gracias Ignacio.
De: Inma
Desde: Valencia
Hola!
Hace poco que empece a leer algún libro tuyo, de hecho creo que Los demonios de Berlín es el primero que estoy leyendo. He de decir que consigue darme escalofríos muchas de esas paginas.
Este mensaje era para preguntar si por algun casual harás alguna firma de libros por Valencia, ya que ni en tu facebook, myspace, etc. he visto nada.
Bueno, después de este mensaje tan largo para solo una pregunta, me despido.
Saludos desde Valencia!
De: Marta
Hola Ignacio,
hace ya unos meses estaba con mis pequeñas en la Biblioteca del Coto de Gijón y mientras esperábamos para llevarnos unos cuentos, me llamó la atención el personaje de la portada de la revista biblioasturias, sus ojos me recordaron a los de mi pequeña Elena.
Confieso que a pesar de llevar en Asturias ya 22 años, me vine para estudiar Filología en mi tan añorado campus, primero en parte del antiguo convento de San Vicente y luego en el Milán, no conocía tu obra.
Al igual que mis niñas, especialmente la mayor, que con 5 años, devora los cuentos que cada noche contamos, una de mis pasiones es la literatura y sinceramente no había leído nada tuyo.
Y realmente tengo que felicitarte porque ahora mismo busco cualquier hueco para terminar de leer El tiempo de los emperadores extraños. Sigo todas las semanas tu blog y me acerqué a Libroviedo para escuchar como hablabas de tu obra en aquella mañana lluviosa.
Ojalá existiese mucha gente con tus inquietudes y tus ganas de dar a conocer tus experiencias a la gente. Muchas de las personas que comienzan con un blog, luego no son capaces de mantener la rutina para escribir un poquito cada día.
Gracias una vez más por hacer que con tu lectura, uno se sienta a veces protagonista de las novelas.
Animo para seguir contando historias.
Un saludo
De: Juantxo
Hola Ignacio
La lectura de tu novela Los demonios de Berlín ha sido una de las lecturas más gratificantes que he tenido en los últimos años. Me considero un aficionado a la historia y una de las épocas de la historia que más me interesa es la de Berlín en 1945, época en la que me he ido documentando entre lo escrito por diversos escritores de uno y otro signo político, y he visionado alguna que otra película al respecto. Ésto sirve para explicarte que siempre me he preguntado por el modus vivendi de los civiles y militares que se quedaron atrapados defendiendo en aquella ratonera en la que se convirtió Berlín en aquella época. En este contexto, tú Ignacio, has contribuído a materializar aquellas fantasías y suposiciones que yo me hacía sobre tan terrible período de la historia. Además me he enganchado de una forma irreversible a las aventuras de Arturo Andrade, persona con un trasfondo terrible y fascinante de ese soldado al que las circunstancias le llevan a estar en lugares y situaciones que previamente nunca las hubiera imaginado tiempo atrás que le iban a tocar. Todo ésto me ha llevado a leer El tiempo de los emperadores extraños y ahora mismo a comenzar la lectura de El arte de matar dragones. En definitiva, has conseguido que una época oscura en la historia europea y mundial hacerla más humana. También te felicito por atreverte a tratar en la ficción el concepto como es el del nihilismo en el que un régimen supo hacerse con las riendas de todo un pueblo como es el alemán y que terminó, como dices tú, en una opera wagneriana con un desenlace espeluznante de muerte y autodestrucción. GRACIAS POR TU CONTRIBUCIÓN!! Si algún día vienes a alguna conferencia por Pamplona o a presentar algún libro, háznoslo saber para poder acudir. Un saludo
De: José Luis
Hola Ignacio, soy José Luis, de Getafe, uno de tus lectores. También nací en el 71.
Enhorabuena por el Premio de la Crítica de Asturias, me he enterado hoy.
He leído dos novelas tuyas: Cómo el amor no transformó el mundo y Los demonios de Berlín.
La verdad es que las dos me han encantado. Pero sobre todo me gustan mucho los títulos de tus libros, las etiquetas de tus novelas: De donde vienen las olas, El arte de matar dragones...
Uno siente ganas de saber más, parece que son novelas que nos están esperando, que nos llaman para que nos adentremos en ellas. No todo el mundo tiene ese don.
¿Tienes pensado sacar algún libro de Andrade para el 2011? ¿Por qué no uno de relatos? Yo es que soy un fanático del género corto...
Gracias y Feliz 2011
De: Stephen Ross
Ignacio,
Vivo en Newton, MA, EEUU (al lado de Boston). Acabo de leer El tiempo extraño de los emperadores extraños, que compré durante mi último viaje a España hace un mes. Te felicito por una novela escrita con un lenguaje rico en imágenes y una nitidez estupenda. Ya he comprado El arte de matar dragones y Los demonios de Berlín. Espero que se traduzcan al inglés para que yo pueda presentarte a mis amigos que no leen castellano. He visto que se han iniciado los trámites para llevar El tiempo extraño... al cine. ¿Estás escribiendo el guión? Espero que sí, para que la peli salga lo mejor que posible.
Saludos cordiales